Por todos es conocido, o debería empezar a serlo, la importancia que puede tener la mujer en la empresa en general, pero aquí quiero centrarme en el rol que desempeña en la empresa familiar desde la perspectiva de la inteligencia emocional.

Leía hace 2 o 3 fines de semana en la playa, de un especial de los domingos de un reconocido periódico, un interesantísimo artículo en el que me sentí reconocida e identificada. Me alegré por todas nosotras, mi madre, mis amigas, mis compañeras y por mi misma, al ver que quizás, por fin, estamos empezando a tener nuestro sitio gracias al esfuerzo, el trabajo duro, y sobretodo, por nuestras "peculiaridades",antes criticadas, femeninas. La empresa familiar tiene sus peculiaridades ya que combina las relaciones puramente profesionales con las familiares/emotivas; en este entorno tan complejo, la capacidad de navegar entre las diferentes situaciones y corrientes emocionales, adquiere una singular importancia.

Es evidente, siempre generalizando, que la forma de afrontar las situaciones de mujeres y hombres son diferentes, no entraremos ahora en el detalle, pero es reconocido que entre las fortalezas de la mujer encontramos mayor capacidad negociadora y respuestas menos agresivas ante situaciones de tensión, que se combinan con facilidad para la acción multitarea y orientación a la resolución práctica.

“Entre las fortalezas de la mujer encontramos mayor capacidad negociadora y respuestas menos agresivas ante situaciones de tensión”, decía el artículo.
Todos podemos recordar situaciones en que hayamos visto a la madre mediar en un conflicto entre padre e hijos o entre hermanos o como afronta el ama de casa la organización del trabajo en la unidad familiar y consiguiendo realizar en los plazos necesarios las operaciones domésticas.

En casi todas las familias, hay mujeres: aprovechemos ese activo. Es posible que no tengan conocimientos técnicos de gestión de empresas, (aunque el número de estudiantes universitarias en carreras relacionadas con estos temas sea igual, o incluso superior que el de hombres) pero disponen de un alto grado de preparación en el manejo de emociones.

Aunque suene a tópico, la combinación de diferentes conocimientos, habilidades, actitudes y experiencias es superior a la suma individualizada de los mismos. No lo dejemos escapar.